El acceso a la vivienda en Chile se ha vuelto más desafiante en los últimos años. El aumento del valor de las propiedades, sumado a un contexto financiero más exigente, ha provocado que los ingresos mínimos requeridos para acceder a un crédito hipotecario aumenten de manera significativa en un corto período de tiempo.
Hoy, comprar una vivienda requiere una planificación financiera más cuidadosa que hace algunos años. Sin embargo, este escenario no ha frenado el interés por invertir en departamentos. Por el contrario, muchos compradores han ajustado sus estrategias, explorando distintas alternativas de financiamiento y priorizando proyectos bien ubicados, con alta demanda de arriendo y potencial de plusvalía.
Este comportamiento se explica porque la vivienda sigue siendo percibida como un activo sólido a largo plazo. En comunas consolidadas, con buena conectividad y servicios, la demanda por arriendo se mantiene estable, lo que permite equilibrar el aumento de los requisitos financieros con ingresos proyectados por renta. En este contexto, cada vez más inversionistas consideran el arriendo como una herramienta clave para complementar el dividendo o financiar unidades secundarias.
A ello se suma la apertura a nuevas formas de organización financiera. El pago del pie mediante PAC o tarjeta de crédito, la posibilidad de pactar contrato de arriendo para unidades secundarias (estacionamiento y/o bodega) entregando alternativas para las compras sujetas al financiamiento otorgado.
En este contexto, los proyectos de Icafal se presentan como alternativas alineadas con las nuevas condiciones del mercado. En La Florida, los proyectos Tempo Mackenna, Tempo Inés, Tempo Trinidad y Tempo Carrera destacan por su ubicación estratégica, cercanía al Metro, servicios y equipamiento, factores clave para asegurar interés tanto de arrendatarios como de compradores finales.
Por otro lado, proyectos como Terralta Andalué en San Pedro de la Paz y Vista Cerro Larraín en Valparaíso amplían el abanico de oportunidades fuera de Santiago, ofreciendo entornos con alta calidad de vida, atractivo natural y una demanda creciente por viviendas bien ubicadas y funcionales, tanto para vivir como para invertir.
En definitiva, aunque los ingresos exigidos para acceder a una vivienda han aumentado, el mercado inmobiliario sigue mostrando dinamismo. La clave hoy está en informarse, evaluar distintas alternativas de financiamiento y elegir proyectos bien pensados, con respaldo, ubicación estratégica y una propuesta de valor clara, atributos que forman parte del sello de Icafal.
